Qué hacer si el inquilino deja desperfectos graves
Qué hacer si el inquilino deja desperfectos graves: pruebas, plazos, fianza y reclamación de daños en España.
Cuando un inquilino deja desperfectos graves, la reacción natural del propietario suele ser actuar rápido: reparar, retener la fianza y reclamar. Sin embargo, los problemas aparecen enseguida si no se documenta bien el estado de la vivienda, si no hay entrega de llaves clara, si se confunden daños con desgaste por uso o si se pierden pruebas de suministros, presupuestos y comunicaciones. Además, los plazos, la prescripción y la forma de notificar pueden condicionar la viabilidad de una reclamación posterior.
El objetivo de esta guía es ayudarle a ordenar la actuación: qué revisar, qué pruebas conservar y qué pasos dar si ya se ha requerido al inquilino, se ha intentado negociar, se ha firmado un acuerdo o existe reconocimiento de deuda. Conviene tener en cuenta que el análisis depende de la prueba disponible, de los plazos y de lo firmado en el contrato o en documentos posteriores, por lo que en España suele ser prudente revisar la documentación antes de decidir la vía de reclamación.
Fuentes legales consultadas
Índice
- 1. Cuando se consideran desperfectos graves y por qué importa
- 2. Marco legal aplicable en España
- 3. Requisitos, plazos y pasos previos antes de reparar o reclamar
- 4. Derechos del propietario y límites al retener la fianza
- 5. Costes y consecuencias habituales para el propietario
- 6. Pruebas y documentación clave para acreditar los daños
- 7. Pasos para actuar con orden tras la entrega de llaves
- 8. Notificaciones y negociación: cómo exigir reparación o pago
- 9. Vías de reclamación: cantidad, daños y recuperación de posesión
- 10. Si ya se ha firmado o ya se ha actuado: cómo reconducir
- 11. Preguntas frecuentes
Cuando se consideran desperfectos graves y por qué importa
No todo deterioro tras un alquiler es reclamable. En la práctica, la discusión suele estar en distinguir el desgaste normal por uso del daño imputable al inquilino o a quienes dependan de él. Esa distinción afecta a la fianza, a la cuantía reclamable y a la prueba que tendrá que aportar el propietario.
Se habla de desperfectos graves cuando el estado de la vivienda exige reparaciones relevantes, supera lo razonable por uso ordinario o evidencia un incumplimiento de cuidado. Para el propietario, lo determinante es acreditar el estado antes y después, y conectar cada reparación con un hecho verificable.
- Revise si hay daños estructurales, roturas, mobiliario inutilizado o instalaciones manipuladas.
- Distinga daños puntuales de un mal estado generalizado por falta de cuidado.
- Compruebe si hay elementos faltantes, llaves no devueltas o cambios no autorizados.
- Valore si los daños impiden el siguiente alquiler o la habitabilidad.
- Documente desde el primer momento el estado real, antes de reparar.
Qué ocurre en la práctica: muchas reclamaciones se debilitan porque se repara sin dejar constancia suficiente de cómo estaba la vivienda, o porque no existía inventario y estado inicial. Ordenar prueba y cronología suele ser tan importante como la reparación en sí.
Marco legal aplicable en España
En alquileres de vivienda o de uso distinto, el punto de partida suele ser el contrato y la Ley de Arrendamientos Urbanos, que regula obligaciones de conservación, uso y restitución. Para reclamar cantidades o daños, además, entran en juego reglas del Código Civil sobre incumplimiento y responsabilidad contractual.
Si la reclamación se judicializa, la Ley de Enjuiciamiento Civil marca el procedimiento, plazos de oposición, y cómo se tramitan reclamaciones de cantidad y, cuando proceda, acciones vinculadas al arrendamiento. La elección de vía y la cuantía condicionan tiempos y costes.
- Identifique el tipo de contrato: vivienda habitual, temporada, habitación o uso distinto.
- Revise cláusulas de inventario, conservación, reparaciones y garantías adicionales.
- Compruebe si hay fianza y si existe aval, depósito adicional o seguro de impago.
- Valore si los daños son compatibles con una reclamación contractual por incumplimiento.
- Si hay impago, analice conjuntamente rentas, suministros y daños para no duplicar pasos.
Base legal: el encaje habitual combina la normativa arrendaticia para obligaciones de uso y restitución con reglas generales del Código Civil sobre daños por incumplimiento, y la Ley de Enjuiciamiento Civil para la vía procesal adecuada.
Requisitos, plazos y pasos previos antes de reparar o reclamar
Antes de iniciar una reclamación por desperfectos graves, conviene fijar una secuencia clara: constatación del estado, valoración económica y comunicación al inquilino. Actuar sin orden suele generar dos problemas: pérdida de prueba y discusiones sobre si el coste era necesario o proporcionado.
Los plazos dependen del tipo de acción y de lo que se reclame, pero lo que nunca conviene es dejar pasar meses sin formalizar la reclamación, especialmente si la vivienda se vuelve a alquilar o se ejecutan obras que alteran el estado original. Cuanto más tiempo pasa, más difícil resulta acreditar la causa y el alcance del daño.
- Haga un acta de entrega de llaves o deje constancia fehaciente de la devolución.
- Realice reportaje fotográfico y, si es posible, vídeo fechado antes de cualquier reparación.
- Solicite uno o varios presupuestos detallados y comparables.
- Comuníquele al inquilino, por escrito, los daños y la estimación inicial.
- Conserve facturas y justificantes de pago de las reparaciones efectivamente realizadas.
Qué ocurre en la práctica: si el propietario repara de inmediato, es recomendable documentar primero y conservar evidencias del estado inicial. Si no hay urgencia, suele ser útil dar un breve margen al inquilino para responder y evitar discusiones posteriores sobre falta de comunicación.
Derechos del propietario y límites al retener la fianza
El propietario puede imputar a la fianza, y a las garantías adicionales si las hay, los importes que correspondan a obligaciones del inquilino: rentas pendientes, cantidades asimiladas y, en su caso, daños acreditados. Ahora bien, retener la fianza no equivale a poder fijar unilateralmente cualquier cuantía: conviene justificarla con pruebas y con importes razonables.
Una mala práctica habitual es compensar sin explicación o sin soporte documental. Esto favorece que el inquilino discuta la retención, solicite devolución y fuerce un conflicto adicional. La clave es una liquidación clara, con desglose, fechas y documentos.
- Haga una liquidación por escrito: rentas, suministros, daños y otros conceptos.
- Relacione cada daño con foto, presupuesto y factura, si ya existe.
- Evite imputar como daño lo que sea mantenimiento ordinario o desgaste por uso.
- Si la fianza no cubre, cuantifique el excedente a reclamar de forma separada.
- Si existe aval o garantía adicional, revise condiciones de ejecución y plazos.
Base legal: la fianza opera como garantía para obligaciones del arrendatario, pero su aplicación debe conectarse con obligaciones contractuales y con el daño efectivamente acreditado. Una liquidación bien documentada reduce disputas y facilita una eventual reclamación.
Costes y consecuencias habituales para el propietario
Además del coste directo de reparación, los desperfectos graves suelen implicar pérdida de tiempo, demora en la reocupación del inmueble y, en ocasiones, impagos asociados: suministros, comunidad, tasas o limpieza. Estas partidas se reclaman mejor cuando se separan y se documentan de forma independiente.
Si se judicializa, hay que considerar costes de procedimiento, posibles periciales, tiempos de tramitación y la solvencia real del deudor. En la práctica, un buen análisis previo incluye la pregunta clave: incluso ganando, ¿podrá cobrarse con medios razonables?
- Cuantifique daños materiales y lucro cesante solo si puede acreditarlo con rigor.
- Separe partidas: reparación, limpieza, reposición, suministros y rentas pendientes.
- Evalúe si conviene una valoración pericial en daños complejos o discutibles.
- Compruebe solvencia y localización del inquilino antes de iniciar una vía larga.
- Calcule el coste de oportunidad de mantener la vivienda vacía frente a negociar.
Qué ocurre en la práctica: muchas reclamaciones se resuelven con acuerdos parciales porque el coste de litigar puede no compensar si la solvencia del inquilino es baja. Un enfoque realista combina fuerza probatoria y estrategia de cobro.
Pruebas y documentación clave para acreditar los daños
En conflictos por desperfectos, la prueba es el eje. No basta con afirmar que la vivienda quedó mal, hay que demostrar qué existía al inicio, qué se encontró al final y cuál es el coste razonable de devolverla al estado pactado. Por eso, contrato, inventario, fotos y facturas suelen ser determinantes.
También importa la trazabilidad documental: correos, mensajes, recibos de rentas y suministros, partes de incidencias y cualquier comunicación sobre uso, reparaciones o autorizaciones. Si se ha requerido al inquilino, la forma y el contenido del requerimiento suelen marcar el siguiente paso.
- Contrato de arrendamiento y anexos, incluyendo inventario y estado inicial si existen.
- Reportaje fotográfico y vídeo del estado final, idealmente fechado y completo.
- Presupuestos y facturas de reparación, con desglose por partidas y materiales.
- Requerimiento fehaciente al inquilino, por ejemplo mediante burofax, con descripción de daños y liquidación.
- Trazabilidad documental: recibos de renta, extractos, facturas de suministros, correos, comunicaciones y acta de entrega de llaves.
Qué ocurre en la práctica: si no hay inventario inicial, la defensa suele centrarse en negar que el daño sea imputable al inquilino. En esos casos, ayuda aportar fotos de anuncios, acta de entrada, informes de mantenimiento previos o cualquier evidencia objetiva del estado anterior.
Pasos para actuar con orden tras la entrega de llaves
Una actuación ordenada evita errores comunes, como discutir por teléfono sin rastro, reparar sin prueba o enviar reclamaciones inconcretas. El propietario gana fuerza cuando construye un expediente sencillo: fechas, documentos, fotos y una liquidación clara.
Si todavía no se han devuelto llaves o la entrega es confusa, es prioritario aclarar la posesión y el momento exacto de la devolución. Eso afecta al devengo de rentas, a la responsabilidad por daños posteriores y al cálculo de suministros.
- Fije por escrito la fecha efectiva de salida y devolución de llaves.
- Levante un inventario de salida con fotos, habitaciones y elementos relevantes.
- Reúna presupuestos y seleccione reparaciones necesarias y proporcionadas.
- Elabore una liquidación provisional: fianza, rentas, suministros y daños.
- Comuníquele al inquilino la liquidación y dé un plazo razonable de respuesta.
Qué ocurre en la práctica: cuando el propietario presenta una liquidación documentada, es más fácil alcanzar acuerdos y, si no hay acuerdo, es más sencillo sostener una reclamación posterior. La claridad documental reduce la discusión emocional.
Notificaciones y negociación: cómo exigir reparación o pago
La negociación es útil cuando hay margen para un acuerdo rápido y el inquilino responde. Aun así, conviene que todo quede por escrito, con cifras y plazos, para evitar malentendidos. Si el inquilino niega los daños o guarda silencio, un requerimiento bien formulado suele ser el paso natural.
Notificar correctamente no es un detalle menor. En España, la falta de trazabilidad en la comunicación puede dificultar acreditar que se reclamó, qué se reclamó y cuándo. En casos con impago de rentas, además, la forma y el momento del requerimiento pueden tener efectos procesales relevantes, por lo que es importante cuidar contenido y envío.
- Utilice comunicaciones escritas con fecha y contenido claro, evitando conversaciones solo verbales.
- Si hay acuerdo, deje un documento firmado con importes, calendario y consecuencias de incumplimiento.
- Si no hay acuerdo, envíe un requerimiento fehaciente con desglose de daños y documentos adjuntos.
- Proponga regularización o calendario de pagos cuando sea razonable y verificable.
- Revise si hay impago de rentas y si procede contemplar la enervación en el marco del desahucio, cuidando la notificación.
Qué ocurre en la práctica: suele funcionar mejor una estrategia escalonada: primero negociación con propuesta clara, después requerimiento fehaciente, y solo si no hay respuesta o incumplen, escalar a la vía judicial. Antes de escalar, conviene comprobar solvencia, recopilar prueba y asegurar que la notificación se ha realizado correctamente, especialmente si el conflicto incluye impago y existe posibilidad de enervación.
Vías de reclamación: cantidad, daños y recuperación de posesión
La vía depende del escenario. Si el inquilino ya ha entregado llaves y el conflicto es económico, lo habitual es una reclamación de cantidad por daños, suministros o rentas pendientes. Si todavía ocupa el inmueble sin título, el objetivo prioritario puede ser la recuperación de la posesión, y la reclamación económica puede acumularse o reservarse según estrategia.
En todo caso, conviene alinear la reclamación con lo que puede probar. Cuando el daño es técnico o muy discutible, una pericial puede ayudar, pero también aumenta costes. Cuando la cuantía es clara y documentada, una reclamación bien estructurada suele ser más eficiente.
- Defina el objetivo: cobrar, recuperar posesión, o ambos, y en qué orden.
- Determine la cuantía y la vía procesal más adecuada según el caso.
- Prepare un dosier de prueba: contrato, inventario, fotos, requerimientos, facturas.
- Valore medidas de cobro posteriores: embargo, localización de bienes, ejecución.
- Si hay avalista o garantía, analice cómo y cuándo puede dirigirse contra ellos.
Base legal: la Ley de Enjuiciamiento Civil regula los cauces para acciones derivadas del arrendamiento y reclamaciones de cantidad. El fundamento material suele apoyarse en el contrato, la normativa arrendaticia y las reglas generales del Código Civil sobre incumplimiento.
Si ya se ha firmado o ya se ha actuado: cómo reconducir
A veces el propietario ya ha retenido la fianza, ha reparado o incluso ha firmado un acuerdo sin suficiente detalle. Aun así, suele ser posible reconducir la situación si se ordena la documentación y se aclara qué se pactó, qué se pagó y qué queda pendiente.
Si existe reconocimiento de deuda, conviene revisar forma, cuantía, vencimientos y si se incluyeron garantías o consecuencias ante impago. Si ya se inició un procedimiento, es fundamental coordinar la estrategia probatoria, evitar contradicciones y no realizar nuevas comunicaciones que puedan perjudicar la posición del propietario.
- Reúna todo lo ya realizado: fotos previas, facturas, mensajes, liquidación y justificantes.
- Revise el acuerdo firmado: importes, plazos, forma de pago y qué conceptos incluye.
- Si se retuvo fianza sin detalle, prepare una liquidación explicativa con documentos.
- Si el inquilino pagó parcialmente, deje trazabilidad bancaria y conciliación de saldos.
- Si hay procedimiento en marcha, centralice comunicaciones y actúe con coherencia documental.
Qué ocurre en la práctica: la mayoría de conflictos se resuelven mejor cuando se fija un relato documental consistente. Incluso si se ha actuado con prisa, ordenar cronología, pruebas y liquidación suele mejorar la posición del propietario para negociar o reclamar.
Preguntas frecuentes
Estas dudas aparecen con frecuencia cuando el inquilino deja desperfectos graves. La respuesta concreta depende del contrato, de la prueba y del momento en que se actúe.
P: ¿Puedo quedarme toda la fianza si hay daños?
R: Solo si los daños y demás conceptos imputados están acreditados y el importe es razonable. Es recomendable una liquidación detallada con pruebas y facturas o presupuestos.
P: ¿Qué pasa si no tengo inventario inicial?
R: Se puede reclamar, pero será más discutible. Ayuda aportar fotos previas, actas, comunicaciones, anuncios del inmueble o cualquier evidencia objetiva del estado anterior.
P: ¿Debo reparar antes de reclamar?
R: Puede reparar, pero conviene documentar antes el estado final y conservar presupuestos y facturas. Si no hay urgencia, comunicar primero suele evitar discusiones.
P: ¿Puedo reclamar también suministros impagados?
R: Sí, si se acredita que corresponden al periodo de ocupación del inquilino y que usted los ha pagado o están pendientes. Facturas, lecturas y extractos son claves.
P: ¿Qué ocurre si el inquilino no es solvente?
R: La reclamación puede ser viable, pero el cobro puede complicarse. Por eso es útil valorar garantías, avalistas y estrategia de ejecución antes de iniciar una vía judicial.
Resumen accionable
- Confirme por escrito la fecha de salida y la entrega de llaves.
- Documente el estado final con fotos y, si es posible, vídeo antes de reparar.
- Reúna contrato, anexos, inventario y cualquier prueba del estado inicial.
- Solicite presupuestos detallados y conserve facturas de reparación.
- Separe conceptos: daños, limpieza, reposiciones, rentas y suministros.
- Prepare una liquidación clara y documentada de la fianza y garantías.
- Comunique al inquilino los daños y la liquidación, con plazo razonable.
- Si no hay acuerdo, use requerimiento fehaciente y guarde acuse y contenido.
- Valore solvencia y garantías antes de elegir la vía judicial o el acuerdo.
- Si ya se firmó o actuó, ordene cronología y documentos para reconducir.
Aviso legal: este contenido es informativo y general, no sustituye el asesoramiento jurídico individualizado. La aplicación práctica depende de la norma aplicable, de la prueba disponible y de las circunstancias del caso.
Si lo desea, podemos realizar una revisión documental del contrato, inventario, comunicaciones y facturas para ayudarle a definir una estrategia preventiva y realista, orientada a proteger sus derechos como propietario y gestionar el conflicto de forma ordenada.
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